El BEHIR

parece un dragoncito… jejejeje, los behir, son criaturas bastante grandes, tamaño G (40′ es decir unos 12 metros de largo) es muy raro, tiene el cuerpo de serpiente, pero posee 6 pares de patas, sus escamas lo protegen como una armadura clase 4. tiene dos tipos de ataque, mordisco y tragar(2d4/1d4+1) o morder y pegar con sus patitas y cola (7 ataques en total, 2d4/6d6).

una vez por turno puede descargar desde su boca un relámpago que hace hasta 4d6+24 puntos de daño (salvación para la mitad de daño). por ende este bicho es inmune a la electricidad.

su origen está cargado de aspectos mágicos, pero los lindos se reproducen sin problema por medio de huevos.

si lo matan me obligan a repartir 4774 puntos de experiencia entre quienes lo matan.

para más información solo pedir.

El BODAK

Este muerto viviente si que da miedo, es uno de los peores, un verdadero cabrón.

Se crea cuando un humano muere expuesto a lo peor de las fuerzas demoniacas. Fisicamente son algo como un extraterrestre, pierden todo el cabello y sus cuerpos marcan su musculatura, su piel se vuelve gris verdoso, sus ojos quedan con la profundidad del abismo, hablan cualquier lenguaje demoniaco, pero tratan de nombrar algunas cosas en sus lenguajes nativos, sus caras se deforman alargándose.

Algunos de ellos pueden aún usar armas, de hecho lo hacen la mayoría de las veces, adoran la oscuridad,  la luz directa les hace 1 punto de daño (así como todo hechizo de luz) , y se presentan con una armadura de nivel 5, dad por su piel que se vuelve más resistente. Siempre atacan en solitario.

Su mayor y mejor defensa es la mirada , la mirada del bodak puede matar, el espacio frio y vacío de sus ojos absorve el calor de las almas, cubre un rango de 30 pies (9 metros) (si juegas con mapas sería un cono de 6 casillas), cualquiera que entre debe tirar contra muerte mágica o morir, debe hacerlo cada vez que reciba la mirada.

el bodak es muy inteligente y trata de dominar siempre a los conjuradores, para determinar su inteligencia se arroja 1d20, cuando domine a un conjurador le hará agotar su carga de conjuros contra sus camaradas.

El bodak ataca a los demás porque vive en un fuerte estado depresivo, siempre lamentando su suerte.